Osifaz escribió en Mayo 22, 2010 a las 7:20 pm:

Hace tres días escuchaba Radio Bío- Bío, y un Señor de la Universidad Austral que entiende de sismos dijo que había posibilidad en la Región de los Ríos de un próximo terremoto, lo cual asusta a cualquiera.

Creo que todavía no estamos bien preparados, falta adiestramiento, o escuchamos algo o vemos el diario sobre cómo cuidarnos, y pocos creemos que algo nos pueda otra vez suceder, la naturaleza es de dulce y de grasa, como dijo alguien por ahí.

Si los que salimos a la calle en la zona céntrica ¿donde arrancamos? ¿nos salvaremos? tantos ancianos, enfermos, gente que tiene distintos trabajos, cómo llegarán a sus casas para estar con su familia, o sea estamos a la BUENA DE DIOS.

Y después diríamos como el Chapulín Colorado, “Y AHORA, QUIÉN PODRÁ DEFENDERNOS!!!!!.-

Hace tres días escuchaba Radio Bío- Bío, y un Señor de la Universidad Austral que entiende de sismos dijo que había posibilidad en la Región de los Ríos de un próximo terremoto, lo cual asusta a cualquiera. Creo que todavía no estamos bien preparados, falta adiestramiento, o escuchamos algo o vemos el diario sobre cómo cuidarnos, y pocos creemos que algo nos pueda otra vez suceder, la naturaleza es de dulce y de grasa, como dijo alguien por ahí. Si los que salimos a la calle en la zona céntrica ¿donde arrancamos? ¿nos salvaremos? tantos ancianos, enfermos, gente que tiene distintos trabajos, cómo llegarán a sus casas para estar con su familia, o sea estamos a la BUENA DE DIOS. Y después diríamos como el Chapulín Colorado, “Y AHORA, QUIÉN PODRÁ DEFENDERNOS!!!!!.-

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Osifaz escribió en Mayo 22, 2010 a las 7:02 pm:

Yo lo viví, el terremoto, cuando tenía 7 años. mi padre había fallecido, hacía un año. en Calle Anibal Pinto, yo estaba en la calle, a media cuadra de mi casa, estaba viendo como trabajaban unos obreros del agua potable de la época, cuando ocurrió el sismo y una de mis hermanas me vino a buscar de la mano. tembló como nunca, el miedo se apoderó de nuestra familia.

Pasado los días, llegó a mi casa el Regidor Don Roberto Fernández, que se preocupó de ir a mi hogar, conversar con mi Madre, para que abandonemos Valdivia, y nos dirigiéramos a Santiago, lo cual fue así. éramos todos niños, mi hermana menor tenía 11 meses de edad.

La destrucción se veía por todas partes, se veían militares en las calles para evitar robos, y la pobreza era mucho más de la que hoy podemos ver.

En Anibal Pinto con Yerbas Buenas hicieron los militares un lugar para hacer comida y ayudar a la gente. la destrucción, en García Reyes, Picarte, el Malecón y la edificación por el Mercado Municipal, Calle Camilo Henríquez, pasaje Guarda, total era un horror. ayuda llegó de todas partes, y hoy Valdivia goza de un avance importante, después de tal magno evento.-

Yo lo viví, el terremoto, cuando tenía 7 años. mi padre había fallecido, hacía un año. en Calle Anibal Pinto, yo estaba en la calle, a media cuadra de mi casa, estaba viendo como trabajaban unos obreros del agua potable de la época, cuando ocurrió el sismo y una de mis hermanas me vino a buscar de la mano. tembló como nunca, el miedo se apoderó de nuestra familia. Pasado los días, llegó a mi casa el Regidor Don Roberto Fernández, que se preocupó de ir a mi hogar, conversar con mi Madre, para que abandonemos Valdivia, y nos dirigiéramos a Santiago, lo cual fue así. éramos todos niños, mi hermana menor tenía 11 meses de edad. La destrucción se veía por todas partes, se veían militares en las calles para evitar robos, y la pobreza era mucho más de la que hoy podemos ver. En Anibal Pinto con Yerbas Buenas hicieron los militares un lugar para hacer comida y ayudar a la gente. la destrucción, en García Reyes, Picarte, el Malecón y la edificación por el Mercado Municipal, Calle Camilo Henríquez, pasaje Guarda, total era un horror. ayuda llegó de todas partes, y hoy Valdivia goza de un avance importante, después de tal magno evento.-

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carolina y ashley quintana escribieron en Mayo 21, 2010 a las 9:04 pm:

FELICITACIONES POR ESTE TRABAJO, ESTÁ MUY BUENO. ESPERO QUE CON TRABAJOS COMO ÉSTE, LAS PERSONAS TOMEN CONCIENCIA DE QUE SOMOS MUY VULNERABLES A TODO Y QUE DEBEMOS AYUDARNOS EN CUALQUIER CIRCUNSTANCIA DE LA NATURALEZA. SALUDOS DESDE VALPARAÍSO.

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LUIS COLLAO CARVONEL escribió en Abril 30, 2010 a las 10:11 pm:

CON GRAN EMOCIÓN HE VISTO LA FOTOGRAFÍA QUE APARECE EN VUESTRA PÁGINA, YA QUE EN ELLA UNO DE LOS SOLDADOS QUE APARECE REPARTIENDO EL RANCHO A LOS DAMNIFICADOS SOY YO, ESPECÍFICAMENTE QUIÉN ESTÁ CON EL CUCHARÓN. ESTOY JUNTO A LOS SOLDADOS BRAVO, VALDEBENITO, HERNÁNDEZ RÍOS. ACTUALMENTE SOY UN SOLDADO ALUMNO CON 72 AÑOS.

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Sergio Matus M. escribió en Abril 12, 2010 a las 6:16 pm:

El Sábado 21 de Mayo de 1960 me encontraba en Valdivia. Tenía 16 años de edad. Mi madre arrendaba una casa en calle Camilo Henríquez 779, a cuadra y media de la plaza de Armas.

Desperté a las 06.02 con el movimiento de un sismo de mediana intensidad. Luego a las 06.33, otro sismo de igual característica me hizo encender el receptor de radio para indagar cuál era su epicentro. Pasada las 7 de la mañana me entero por una radio local que el epicentro era en Concepción, ambos de 7,2 grados según escala de Mercalli, o sea dos terremotos en 30 minutos.

En casa, como es lógico, nos preocupamos por tener familiares en Talcahuano, Chiguayante y Concepción. Trato de sintonizar alguna radio de Concepción para indagar del estado en que se encontraban mis tías, tíos y primos. Mi intento por saber de mis familiares fue estéril. Con la llegada de la noche logro sintonizar en AM Radio Universidad de Concepción, quienes se encontraban informando de la destrucción y muertos por causa del sismo. Esto lo complementaban con mensajes de habitantes de la zona que comunicaban a sus familiares que se encontraban con su casa destruida pero con vida. No antes de las 3 de la madrugada, me quedo dormido con la radio encendida sin saber el estado en que se encontraban mis familiares.

El Domingo 22 de Mayo de 1960, en cuanto despierto, sigo sintonizando la Radio de la Universidad de Concepción, quienes mantienen su servicio al igual que el día anterior. Después de almuerzo mi madre me informa que irá junto con mi hermanita de 11 años recién cumplidos, a visitar a su comadre Catalina Navarro (madrina de mi hermana) al Hospital Regional, quien se encuentra hospitalizada por esos días. Yo con papel y lápiz en mano sigo anotando los mensajes transmitidos por la radio de Concepción dirigidos a Valdivia. Eran las 14.58 horas cuando se siente un temblor de mediana intensidad que silencia las transmisiones de la Radio de la Universidad de Concepción (días después me entero que su epicentro fue en Concepción de magnitud de Mercalli de 7.5 grados).

Recuerdo que ese domingo el estado del tiempo era inusualmente soleado y cálido, mis amigos y vecinos andaban de paseo. En la calle no se veía tránsito de gente, algo raro se respiraba en el ambiente, me sentí muy solo. Sintonizo una radio de Valdivia para tener información (Radio Camilo Henríquez), quienes enviaban mensajes de Valdivia pidiendo saber de sus parientes en la zona amagada.

Eran las 15.10 horas cuando siento un sismo con carácter de terremoto (7,5 grados). Desenchufo la radio y salgo hacia el patio interior de la casa, que era un colectivo habitacional, donde me encuentro con la señora Carlota en paños menores (maestra de cocina de la Sociedad Protectora de Empleados, donde la noche anterior se celebró un matrimonio, por lo que mi vecina trabajó hasta altas horas de la madrugada). Ella llorando me dice: Chechito, si viene otro más fuerte y no despierto, por favor avíseme. Yo en son de broma le dije: señora Carlota, vístase que ya viene otro más fuerte, ayer fue en Concepción y parece que hoy es en Valdivia. No juegue con eso hijo, me dice ella.

Con el movimiento del sismo se cayeron algunas cosas en la casa, las recogí y puse bajo la cama junto a mi tesoro más preciado, el receptor de radio, ya que se había cortado la luz y poco me servía hasta que no retornase el suministro. Sin entender por qué, me puse mi abrigo, a pesar de no hacer frío a esa hora. Salí al patio común queriendo ver a alguien. Eché un vistazo rápido sin resultado. Luego volví a mi habitación para esperar el regreso de mi madre junto a mi hermana.

En esos momentos se siente un ruido muy fuerte. En seguida comienza el gran sismo, eran las 15.40 horas. Salgo de casa afirmándome de cables que servían como tendederos de ropa. Era imposible mantenerse en pie. Avancé hasta el centro del patio, ya que a un costado había un cortafuegos de ladrillo como de 6 metros de alto y, al otro costado, un antiguo caserón de madera (el patio no medía más de 12 metros de largo por 6 de ancho).

Ruidos espantosos por la caída de casas, postes y de personas pidiendo clemencia a Dios. El agua saltaba en las piletas que servían como lavaderos. El caserón donde se afirmaban los tendederos se derrumba. Caigo al suelo, al costado de la pequeña noria que divide el patio en dos. Siento en mi estómago un movimiento como de olas, primero eran ondas de este a oeste, luego de norte a sur. Las maderas que guían el cause de la noria se rompen. No sé cuanto tiempo transcurre. Cesan los gritos de auxilio y caída de las casas, mientras sigue temblando. Cada vez más fuerte, se siente un ruido como el producido por un gran temporal de viento. Los cables que aún quedan en los postes a medio derrumbarse, silban como la peor noche de invierno. No pienso en nada, todo es extraño, me abrazo al suelo de tierra húmeda. A lo lejos se sienten caer unas paredes. Finalmente cae el cortafuegos vecino. Doy gracias a Dios porque lo hace de manera vertical, alrededor mío caen restos de ladrillos. Por fin termina la pesadilla del sismo, me olvidé totalmente de mi vecina Carlota, después la encontré en la calle de rodillas llorando.

Como puedo entro a lo que quedaba de casa, haciendo a un lado el marco de la puerta que estaba totalmente astillado. Las paredes con la mayoría del entablado, sobre mi cama. Salgo al patio y abro la llave de agua para juntar un poco en un balde sin resultado. Me abro camino por un costado de la casa hasta llegar a la calle sin dejar mi balde. Desde pequeño fui Boy Scout y luego voluntario de la Cruz Roja, sabía lo importante de conseguir agua lo más pronto posible. Camino por Camilo Henríquez hasta llegar a la calle Yerbas Buenas. Cruzo Vicente Pérez Rosales y General Lados hasta llegar a la Peña (donde se embarcaban en botes las personas que trabajaban en la fabrica Calzados Rudlof, ubicada en la Isla Teja), lugar de natación preferido por nosotros en verano. Inmensa fue mi sorpresa, ver como el río arrastraba de mar a cordillera todo a su paso, embarcaciones, árboles, casas, cada vez con más fuerza. El río aumentaba su volumen a cada momento, todo era en silencio. Yo era el único que se encontraba en el embarcadero, que por ser de madera comenzaba a crujir tétricamente. Llené mi balde lo más rápido posible y volví a lo que quedaba de mi casa. Durante mi regreso me crucé con personas que corrían vestidas sólo en camisa de dormir (eran enfermos del hospital que buscaban a sus familiares), llorando gritaban que había que arrancar a los cerros porque se venía el maremoto.

Ya frente a lo que quedaba de mi casa, a medio derrumbarse, entré a buscar un martillo, solté unas vigas, como 8 planchas de zinc, tablas que me sirvieron para el piso y clavos. Crucé la calle y me puse a construir una mediagua en la pared que había resistido al terremoto, pared que pertenecía a la Pastelería Engelmayer. Apareció el Chapa (amigo de infancia, le llamábamos así para abreviar su apellido, Etcheparreborde), quien me ayudó haciendo los hoyos para enterrar las vigas verticales. Ya comenzaba a oscurecer cuando terminados de construir el techo que por más de un mes nos sirvió como refugio.

El cielo comenzó a nublarse. Invité a mi amigo a hacer fuego con pedazos de madera para poner a hervir la tetera y tomarnos un tecito mientras esperaba a mi mamá y mi hermana, quienes a los pocos minutos se presentan y nos sirven el ansiado té. Jamás probé algo peor. El agua que traje del río no era dulce, con el maremoto se encontraba totalmente salobre. Me acordé que al fondo del pasaje donde vivía el Pedro había una vertiente. Fui en busca de agua, la que fluía en pequeña cantidad; pero lo suficiente para llenar nuevamente la tetera. Mientras se calentaba, caminé hasta la calle Arauco con Camilo Henríquez, lugar donde se encontraba la Confitería Sur, una casona antigua muy bonita de dos pisos. Lo único que quedó de ella fue el tubo de aguas servidas que sostenía la taza del WC, ubicado en el segundo piso. Tropecé entre los escombros esparcidos por la calle con un cajón de caramelos de miel, que me llevé hasta la mediagua recién construida.

Ya entrando la noche, y con preocupación de mi mamá, entro a la casa a sacar las camas, una mesita, 3 o 4 sillas y algo de ropa de abrigo para pasar la noche. Hicimos una fogata mientras sentíamos los disparos por ser hora del toque de queda. No faltaron las patrullas de militares que se calentaron las manos en nuestra fogata y se tomaron un té. No nos dejaban sin antes decirnos que no nos moviéramos del lugar porque ellos tenían orden de disparar a quién sorprendieran en la calle sin autorización.

A cada instante temblaba. Al mirar hacia los cerros se veían las fogatas de quienes buscaron refugio por el maremoto. Esa noche no dormimos. Creo que en la mediagua cupimos 3 familias, era de 3 por 7 metros aproximadamente. Nunca sentí tanto miedo como esa noche.

Eso fue lo que hice el día del terremoto y maremoto del 22 de Mayo en Valdivia. Después me enteré que fue de magnitud 9.5 Richter con una duración de 10 minutos + –.

Sergio Matus Matus

La Serena

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Fernando escribió en Abril 3, 2010 a las 10:10 pm:

Algunos vídeos subidos a YouTube del terremoto más fuerte en la historia mundial. Sucedió en Valdivia el 22 de Mayo de 1960 con una magnitud de 9.5 en la escala de Richter.

Vídeo de TVN:

Terremoto Valdivia, 22 de Mayo 1960 1/2:

Terremoto Valdivia, 22 de Mayo 1960 2/2:

Valdivia terremoto y maremoto:

Tsunami de 1960:

Valdivia:

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Oscar Silva escribió en Abril 3, 2010 a las 3:49 am:

Felicitaciones por la iniciativa de crear esta página y así recopilar la historia.

Quien suscribe, estuvo en Valdivia en aquella oportunidad, entre el lunes 6 de junio y el lunes 8 de agosto de 1960. Era alumno de la Escuela de Infantería de San Bernardo. Así que conozco el tema en vivo y en directo post terremoto y maremoto, osea, en primera línea. Después vino el Riñihue.

Pero por el momento quiero aclarar lo siguiente: El Libro “Hazaña del Riñihue, El terremoto de 1960 y la resurrección de Valdivia”, del historiador Leopoldo Castedo (Q.E.P.D.). Biblioteca Claves de Chile, Editorial Sudamericana” (su nombre completo, y con un ejemplar en mi biblioteca)

Su primera edición corresponde al mes de julio del año 2000. ISBN Nº 956-262-102-2.

Muy atentamente.

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Fernando escribió en Abril 3, 2010 a las 2:28 am:

Estimados: Les recomiendo el excelente libro “La Ciudad Sumergida” de la Profesora de Historia y Geografía Sra. Digna Rodríguez Lamas, en el cual relata el terremoto de Valdivia de 1960, considerado el más grande del mundo 9,5 Richter, el maremoto o tsunami en Corral, y el “Riñihuazo” y la inundación, con más de 100 fotos inéditas de la catástrofe.

terremotovaldiviablog escribió en Abril 5, 2010 a las 5:53 am:

Hola Fernando. Gracias por tus aportes. Te cuento que el libro de Digna Rodríguez Lamas también forma parte de la biografía de nuestro equipo de investigación; tiene unos relatos realmente impresionantes. Muchos saludos

GTT

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Jorge Astorga Vera escribió en Abril 3, 2010 a las 1:46 am:

Era muy niño, pero aun recuerdo lo vivido del momento. Vivía en la ciudad de La Unión, tenía 5 años. Había ido a una actividad del grupo de pequeños en la iglesia. Efectivamente, el primer temblor nos sacó del interior de la sala donde pintábamos figuras de la biblia con lápices de colores. Luego vino el temblor inmenso y terrible… creo que nunca lo olvidaré… Nos llevaron al frente de la iglesia donde había algo así como una pequeña plaza… creo que alguien lloraba de miedo.

Yo, de alguna manera, más que miedo estaba sorprendido y extrañado de lo que sucedía… La maestra de aquel momento sí lloraba. Era muy joven pero ella podía percibir el verdadero significado de lo que realmente estaba sucediendo. Miré y el cielo se veía de un color extraño, también en el ambiente había un aroma muy raro. En ese momento, desde mi hogar, que no estaba demasiado lejos, llegó alguien… creo que mamá, y nos llevó a casa.

También recuerdo que durante meses temblaba por la noche, y unas tías que estaban en casa, cerca de la ventana decían “Ya viene, ya viene otra vez…”, como si fuera una sentencia. Largas réplicas nos acompañaban hasta que nos dormíamos.

Lo que sucedió ahora me refrescó tristemente la memoria, pues hay detalles que jamás se podrán olvidar…

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nory stadler escribió en Abril 2, 2010 a las 11:57 pm:

les felicito por la conmemoración que se está haciendo por los 50 años del terremoto más grande de la historia del mundo. yo lo pasé y recuerdo que fue terrible, aunque era pequeña. y las replicas eran super seguidas día y noche. quedamos aislados. mucha gente no sabe mucho de nosotros, pero creo que ahora nos van conociendo, aunque sea por un terremoto. les felicito una vez más. un abrazo, nory.

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Armando Espinoza escribió en Abril 2, 2010 a las 5:50 pm:

Buena iniciativa
Deseo recibir información y comentarios
Felicitaciones

terremotovaldiviablog escribió en Abril 5, 2010 a las 5:43 am:

Hola Armando. Al igual que a todos los que escriben comentarios en este blog, te hemos incluido en una lista de correos. Cuéntanos por favor si haz recibido nuestros mails.

Saludos y gracias por tu interés.

GTT

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Mario López Q. escribió en Abril 2, 2010 a las 5:33 pm:

me recuerdo que yo tenía 11 años para el terremoto de Valdivia. era un día Domingo y me encontraba en el departamento de mis padres que era de 5 pisos. empezó un movimiento fuerte, sentí pánico pues se caían las cosas, los muebles se corrían de posición y también los cuadros. bajamos al primer piso y seguía temblando fuerte. alcanzamos a llegar al frente del primer piso, y vi que la copa de agua que estaba arriba del quinto piso se rompió y derramó el agua. todo el edificio se resquebrajó. y seguía temblando y no paraba, era tan fuerte que la tierra del piso se movía, y parecía que estaba nublado. los árboles de un campo deportivo que estaba al frente de la CORVI en esa época, se caían y aplastaban las murallas. en esos momentos me puse a pensar, y me sentí del porte de una hormiga.

ese fue el primero para mí. sentí el del 85, pero no tanto como el del 60. y el último de este año, ya tenía experiencia en estos terremotos y para serle franco no sentí miedo. he vivido tres terremotos y un consejo doy: no hay que apresurarse en correr, tener tranquilidad es lo mejor.

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Onésima Rivera escribió en Abril 2, 2010 a las 3:36 am:

Yo también viví ese terremoto y maremoto. En esos años vivíamos en Corral… Mi padre era carabinero… Poco recuerdo, ya que tenía cuatro años. Pero quedan cosas en el subconsciente, que te vienen a la memoria, y después vivimos todo el post terremoto ahí…

Bueno… espero poder dejar también mi relato..

Muy buena iniciativa… Ojalá que ahora no pase lo mismo que con el maremoto de Corral… que con los años todo se olvida y las generaciones que vengan no van a saber cómo reaccionar ni cómo enfrentar un suceso así, con las consecuencia de las que hemos sido testigos.

terremotovaldiviablog escribió en Abril 10, 2010 a las 11:38 pm:

Hola Onésima. Gracias por escribir. El 22 de abril estará en línea nuestra página web y en ella podrás dejar efectivamente tu relato.

Entonces explicaremos cómo publicarlos, para que todos los que quieran puedan contar su historia.

Además de relatos, se podrá compartir fotografías y prensa de la época.

Te esperamos.

GTT

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teresita olave escribió en Abril 2, 2010 a las 3:18 am:

Hola, no hay q dejar de reconocer q en esos años hubo un periodista q relató en un libro todo lo acontecido en esa catástrofe. el libro se llama HORAS DE TRAGEDIA, escrito por el periodista HERNÁN OLAVE VERDUGO. en ese libro relata paso a paso lo acontecido en ese cataclismo.

terremotovaldiviablog escribió en Abril 5, 2010 a las 5:39 am:

Teresita, gracias por tu comentario. Te dará gusto saber que el libro que mencionas (¿es de tu padre?) es uno de los 2 textos de cabecera de nuestro equipo investigador.

Saludos

GTT

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Juan Clavero Gattini escribió en Abril 2, 2010 a las 3:16 am:

Hola. Mi padre, Víctor Hugo Clavero Contreras, era oficial radiotelegrafista del vapor Carlos Haverbeck y el día del maremoto se encontraba en el barco. Yo tengo 51 años, vivo en Villa Alemana. Crecí y he relatado a mis hijos la historia del terremoto más grande del mundo, relato que escuché desde niño, sobretodo la manera en que el vapor Canelo se fue por el Calle Calle hacia dentro, la forma como se recogió el mar y hasta donde avanzó. En Febrero de 1973, durante un viaje hacia Brasil en barco, pude visitar la bahía de Corral en compañía de mi Padre y recorrer los lugares en donde estaba señalado hasta dónde llegó el agua. Tengo entendido que todavía estarían en la bahía de Corral los palos mayores del Carlos Haverbeck.

Tengo mucha historia que contar, y me gustaría hacer el relato que he adquirido de mi “fuente directa” que ya falleció. Me gustaría que me contactaran e indicaran como hacerlo. Atentamente, Juan Clavero Gattini.

terremotovaldiviablog escribió en Abril 9, 2010 a las 1:32 am:

Hola Juan. El 22 de abril estará en línea nuestra página web. Entonces explicaremos cómo publicar los relatos, para que todos los que quieran puedan contar su historia. Además de relatos, se podrá compartir fotografías y prensa de la época. Te esperamos.

GTT

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terremotovaldiviablog escribió en Marzo 30, 2010 a las 1:12 am:

Estamos aprendiendo a vivir en el país más sísmico del globo. Aprendamos rápido que duele.

Saludos y gracias a quienes comentan y visitan este espacio, previo de la web del proyecto. Quedan todas y todos invitados a seguirlo de cerca y asistir a las próximas actividades abiertas, en el marco de esta conmemoración.

GTT

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Mario Raúl escribió en Marzo 24, 2010 a las 4:12 pm:

Me parece poco asertivo de parte de los científicos decir que nadie pueda o deba morir en estas circunstancias. Creo que ante la magnitud del terremoto y posterior maremoto, es inevitable que no hallan victimas fatales. Ahora de que hubo irresponsabilidad de parte de las autoridades al no reaccionar de forma correcta es lo más reprochable, ya que reaccionar de forma coherente ante estos desastres y llevar la batuta dirigiendo a la población a lugares seguros corresponde netamente a la fuerza pública, armada y bomberos. Esto evita muertes en forma innecesaria como ocurrió en muchos lugares de la costa de la séptima región, donde mucha gente bajo nuevamente a revisar sus casas. En todo caso de todos los organismos locales el que más salvo vidas, en el caso de Constitución, fueron los bomberos quienes aún tenían sistema de radio operador, sistema que en muchos retenes de carabineros fue abolido dando paso a la fibra óptica y celulares, que obviamente no funcionaron.

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Juan Carlos Catril escribió en Marzo 24, 2010 a las 5:03 am:

Claramente, contando con los medios y con una preparación efectiva, nada de esto debió ocurrir. Una enorme deuda, provocado exclusivamente por la falta de rigurosidad de las instituciones responsables. Leyendo un artículo referido al lamentable error de los marinos en la zona de Constitución, se cometió negligencia al hacer que gente que estaba en lugares seguros, bajara a ver sus casas y el maremoto acabó con sus vidas. Todo esto pudo evitarse.

Lamentable.

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claudia pizarro escribió en Marzo 22, 2010 a las 5:22 pm:

mi mamita querida estuvo en el maremoto del 60′ en CORRAL. ella nos contó lo que vivió. fue muy lamentable, y ella muy pequeñita en ese entonces. sabe lo que significa la magnitud de estar ahí y las vivencias las recuerda como si hubiera sido hace poco.

sabe que esto -el reciente terremoto de 2010- es muy terrible y lo recordó aún más hace poco, cuando hubo esta replica tan fuerte aquí en VALDIVIA.

las personas que estuvieron ahí recuerdan esto con mucha nostalgia y temor, ya que vieron como la fuerza del mar se llevó todo lo que tenían; también la casa de mis abuelos, que con tanto sacrificio obtuvieron en ese tiempo. mi abuelo era marino mercante, muy emprendedor.

hubieron abusos, gente que se aprovechó de la situación, y esto siempre pasa, lamentablemente. algunos que no son afectados, los oportunistas, son los que más obtienen con las desgracias de otros. espero y le pido a DIOS y a las personas que las ayudas lleguen a la gente que de verdad lo necesita. que este apoyo humano de la gente que se metió las manos en los bolsillos, al igual que yo, logre llegar a todos nuestros hermanos CHILENOS que hoy están lamentando la pérdida de sus casitas, que con tanto esfuerzo lograron.

gracias por tener esta página y preocuparse de la gente que vivió esta tragedia. les envió un gran abrazo de amor y cariño, que no nos pasó nada GRACIAS A DIOS, y que DIOS LOS BENDIGA siempre!!!!

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maritza pineda vargas escribió en Marzo 10, 2010 a las 4:53 am:

me encantaría saber más de todo esto, q es tan terrible para mí. el no saber cómo reaccionar, estoy muy asustada. estoy muy molesta x q los demás no dan información clara. yo x lo menos creo q esto va a continuar acá en valdivia. gracias.

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franciscojaviercarvajalfuenzalida Marzo 7, 2010 en 12:17 am:

Estaba en la enfermería del Regimiento Infantería Caupolicán y por consecuencia del terremoto debí salir igualmente a vigilar el orden en la ciudad, debido al saqueo que se produjo por el derrumbe de casas comerciales, decretándose después ley marcial con toque de queda.

Carmenhuertalegue escribió en Marzo 7, 2010 a las 12:27 am:

Estábamos mi mamá y una hermana en calle Pedro Montt frente población Bueras. Cuando vino el terremoto nos caíamos. Tuvimos que afirmarnos a unas rejas para no caer.

terremotovaldiviablog escribió en Marzo 9, 2010 a las 2:55 am:

Gracias Francisco. Tu experiencia se relaciona mucho con lo que ha pasado esta última semana en Chile. Te invitamos a seguir esta conmemoración e invitar a otros a quienes les pueda interesa participar. Próximamente en terremotovaldivia.cl podrás subir tu relato, y ver fotos y prensa de la época.

Saludos y te esperamos.

GTT

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Ricardo Schmidt Einicke escribió en Marzo 7, 2010 a las 1:05 am:

Estaba por cumplir 3 años, por lo que no tengo vivencia clara de lo que fue. Si tengo las historias de mis padres. Incluso tenía un escrito de mi padre, que narraba los acontecimientos.

Nuestra familia vivía en el fundo San Ramón, ubicado en el sector de 3 Bocas, lugar donde confluyen los ríos Valdivia, Río Chico, Tornagaleones, frente a la Isla del Rey. El terremoto destruyó nuestra casa, y el maremoto terminó por llevarse el resto. La ola llegó por el río Tornagaleones, y arrasó todo a su paso, llevándose lancha, maquinaria, animales, todo. Tengo plena conciencia de lo que las personas han perdido, pues mi familia lo perdió todo, incluso la tierra, ya que el agua no salió nunca de las tierras bajas. Esto le sucedió a muchos más.

Tengo impotencia por el actuar de los responsables de las oficinas de emergencias y encargados de monitorear la costa.

En Valdivia hay dos épocas: antes del terremoto y después del terremoto. Valdivia nunca fue lo mismo y perdió casi todo. Un abrazo para todos los valdivianos.

Ricardo Schmidt Einicke

terremotovaldiviablog escribió en Marzo 8, 2010 a las 7:33 pm:

Ricardo, gracias por comentar el trabajo y aportar con tus reflexiones y sentimientos personales; es la idea de estos espacios que estamos abriendo.

¿Tienes aún el relato de tus padres? Sería muy constructivo en el marco de esta iniciativa contar con él y poder publicarlo próximamente en terremotovaldivia.cl, pues ahí habrán espacios para contar y recibir historias, sean escritas a mano (escaneadas como fotos) o por teclado.

Te dejamos invitado a contarles a otros sobre esta iniciativa conmemorativa, para participar en próximas actividades y en la web.

Saludos y gracias,

GTT

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Jaime Macías escribió en Marzo 6, 2010 a las 11:45 pm:

Soy un lector voraz de este tema, más que nada por curiosidad y tratar de entender porqué se producen estos verdaderos cataclismos de la naturaleza. He vivido y sentido cuatro grandes terremotos de la zona central, como son los de 1965, 1971, 1985 y este último que abarcó la zona sur de Chile. Por suerte, y gracias a Dios, nunca nos ha pasado nada a mí ni a nuestra familia.

Lamento mucha tanta muerte de gente inocente y la destrucción de caletas, puertos y ciudades. Felicito esta página, porque puede servir de información y educación para la gente. Creo que las presentes generaciones no fueron informadas debidamente de estos movimientos telúricos pasados. Hubo personas que pernoctaron en la playa, después del último terremoto. A lo mejor si hubiesen sabido por cultura o información que el mar se agita y es traicionero, cuando ocurren estos fenómenos, muchas personas se hubiesen salvados.

Saludos desde Santiago a todos los cibernautas de esta página. Jaime Macías.

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MARCOS SEPÚLVEDA HENNICKE escribió en Marzo 3, 2010 a los 9:35 pm:

Yo tenía 8 años para el terremoto del 60 que azotó a Valdivia. Estaba con mi familia. Esto ha marcado mi vida, y debería servir para que no olvidemos y recordemos siempre que nuestro país tiene características sísmicas.

Con éste he pasado 4 terremotos. Tengo experiencia en estos eventos que si pudiéramos recapitular y entregar a nuevas generaciones, no se olvidaría que estamos siempre expuestos a estas acciones de la naturaleza. Con disciplina y educación práctica podemos salvar muchas vidas.

En este terremoto y posterior maremoto podrían haberse salvado miles de vidas. Si todo ciudadano hubiera contado con un conocimiento mínimo, una gran cantidad de turistas hoy estarían vivos. Las autoridades se equivocaron; en estos casos no se debe esperar ninguna manifestación de la autoridad, debe ser algo “imnato”: temblor de grado 5.5 hacia arriba, inmediatamente la gente sin preguntar debería refugiarse en sectores altos. Debe ser automático.

Si desean más antecedentes de mi experiencia tienen mi correo.

Atentamente

Marcos Sepúlveda H.

terremotovaldiviablog escribió en Marzo 3, 2010 a las 11:05 pm:

Tienes toda la razón. Tu experiencia y la de muchos es vital para comprender la realidad sísmica de Chile. Sobre todo lo que dices de compartir esta experiencia con las futuras generaciones. Sin duda se puede aportar en el tiempo a salvar vidas si somos más concientes y con mejor capacidad de recordar y aprender.

Próximamente lanzaremos el sitio terremotovaldivia.cl. Estamos analizando cómo incorporar espacios de reflexión en estos temas que indicas, considerando los terremotos de 1960 y 2010, a los 50 años.

Un abrazo,

GTT

Natán Ide escribió en Marzo 10, 2010 a las 1:18 pm:

Lo mismo pienso yo y eso que este ha sido mi primer terremoto.

Saludos, Marcos.

Ana escribió en Marzo 28, 2010 a las 1:26 am:

Yo tenía 14 años y vivía en Temuco. Fue enorme, largo, amenazante, pero nada comparado con Valdivia. Dormimos, con mi familia, durante un mes en el living, en el primer piso, con la puerta de calle abierta para poder arrancar durante cada réplica.

Mi experiencia es contraria a la de Marcos, que sacó lecciones de la suya. Como la mayoría de los chilenos, al poco tiempo olvidé que vivimos en tierras sísmicas y, salvo una tranquilidad mayor que la de la mayoría ante los temblores posteriores, no me quedó nada más en la conciencia. Ni siquiera el del 85, en Santiago, me impresionó en lo personal.

Ahora, con la madurez de la edad, este del 2010 me deja las lecciones que refiere Marcos y el joven que le responde. Es insólito, que teniendo terremotos enormes no vivimos con la conciencia de que tenemos que estar preparados; que es una vergüenza lo que ha pasado con constructoras inescrupulosas; que no tengamos una institucionalidad más eficiente en las respuestas inmediatas; que a un mes aun los damnificados estén en carpas donadas por otros países, y un largo etc.

Ojalá que éste, el quinto más grande de la historia, nos deje las lecciones de prevención que el del 60, el más grande nunca registrado, no consiguió.

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J Marcela Miranda Oyarzún escribió en Marzo 1, 2010 a las 10:50 pm:

Hola, me interesa mucho la idea que están llevando a cabo, ya que desde muy pequeña he escuchado el relato de mi padre, quien es oriundo de Corral y en el momento del terremoto y maremoto él estaba embarcado en el “Carlos Safer” (creo que así se escribe).

Me gustaría saber qué debo hacer para hacerles llegar un relato (ya sea escrito o grabado) de mi papá del momento vivido (el cual siempre he considerado muy estremecedor) y así ser parte de esta conmemoración a los 50 años del terremoto. Mi padre ahora vive en Valparaíso, al igual que yo.

Esperando vuestra respuesta, se despide atentamente

Marcela Miranda Oyarzún.

Fernando Saravia Guzman escribió en Marzo 1, 2010 a las 10:05 pm:

El nombre del barco era Carlos Haverbeck. Yo viví el terremoto de 1960; tenía en ese entonces 10 años, y sigo viviendo en Valdivia.

Espero que los relatos se ajusten a la realidad en forma objetiva, ya que me he dado cuenta que la mayoría de las personas que exponen sus vivencias del sismo, exageran muchos aspectos de esa catástrofe.

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Francys Herrera escribió en Marzo 1, 2010 a las 6:05 pm:

Tengo una pregunta: En la escuela siempre me dijeron que para el terremoto de Valdivia un río cambió de curso y sacó dos brazos, y que un cerro apareció o desapareció. Me podrían dar esa información con exactitud por favor? Se los agradeceré.

Francys.

terremotovaldiviablog escribió en Marzo 8, 2010 en 8:06 pm

Hola Francys,

Esos datos en concreto no los manejamos. Sí sabemos que la geografía cambió mucho. Por ejemplo, el río San Pedro se tapó por la caída de grandes cantidades de tierra, generando 3 tacos, y varios terrenos se hundieron y hoy actualmente son humedales que reciben contundente flora y fauna producto de esos nuevos espacios habitables generados.

Próximamente en terremotovaldivia.cl publicaremos varios contenidos que podrían aclarar algunas dudas sobre eso. Te dejamos invitado a conocerlo muy pronto, antes del próximo 22 de mayo.

Saludos,

GTT

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CARLOS ORTIZ MUÑOZ escribió en Febrero 24, 2010 a las 4:55 pm:

ME PARECE EXCELENTE SU TRABAJO. YO TODAVÍA NO EXISTÍA YA QUE NACÍ EN EL 68.

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ulises falfan escribió en Febrero 21, 2010 a las 4:21 pm:

Excelente idea. Yo viví personalmente esa catástrofe y, pasado todos estos años, aún no se me olvida.

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nelson flores escribió en Febrero 20, 2010 a las 5:19 pm:

Los felicito por la iniciativa. Somos un grupo de personas ligadas al mundo audiovisual. Vivimos y trabajamos en Santiago y, a menudo, vendemos programas a la televisión abierta (TVN Chile, por ejemplo). Como además nacimos en la zona, tenemos sumo interés en realizar un documental audiovisual sobre el tema. Si bien es cierto, valoramos como fundamentales los testimonios y la experiencia de la gente que estuvo allí, hemos contacto a sismólogos y urbanistas de la U. de Chile para intentar dar otra mirada a esa catástrofe natural que cambio para siempre la vida del sur de Chile. Nos encantaría que nos den el nombre de la persona que nos puede ayudar en la tarea. Gracias de antemano.

terremotovaldiviablog escribió en Marzo 8, 2010 a las 7:36 pm:

Hola Nelson, gracias por comentar el trabajo.

Personas que puedan colaborar con esa mirada podrían ser los profesores Mario Pino y Carlos Rojas de la UACh. Desconozco su disponibilidad. Mucha suerte en el trabajo y esperamos visiten en un tiempo más terremotovaldivia.cl, que esperamos reunirá bastante información, e invitará a participar de esta conmemoración.

Saludos,

GTT

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Lidia escribió en Febrero 5, 2010 a las 8:00 pm:

Quisiera contar mi experiencia vivida ese año. Yo tenía doce años, vivía en los Barrios Bajos, en la escuela N° 4 de hombres; hoy en día es el INSAT ¿cómo lo puedo hacer?

terremotovaldiviablog escribió en Febrero 5, 2010 a las 9:56 pm:

Hola Lidia,

De momento te proponemos dos alternativas para compartir tu historia: (1) Te visitamos donde estés, si la distancia lo permite; o (2) nos visitas en nuestro lugar de trabajo. Escoge la que más te acomode. Contáctanos por favor directamente al 204857 / 8.2834656 y coordinamos el encuentro. O envíanos tus datos de contacto a terremotovaldivia@gmail.com y te llamamos.

Si por distancia no podemos encontrarnos, puedes grabar un audio con tu relato, hacer un video, escribirlo o telegrafiarlo!

Te invitamos igualmente a compartir tus fotografías. Si tienes fotos de la época del terremoto, que muestren cómo se vivía en esos tiempos, fotos de familia o personas, la ciudad o el paisaje local, etc. Las digitalizamos donde nos encontremos, DEVOLVEMOS LOS ORIGINALES, y te regalamos un CD con tus fotos digitalizadas para que puedas conservarlas.

Varios han compartido sus fotos. Próximamente las publicaremos junto a sus relatos en http://www.terremotovaldivia.cl, el libro y otros materiales.

Muchas gracias ¡Te esperamos!

GTT

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Daniel Briones Figueroa escribió en Enero 29, 2010 a las 6:52 pm:

Estimados, los felicito por la iniciativa, aprovecho de sugerirles el portal de contenidoslocales.cl, una comunidad para mostrar al mundo lo que somos, nuestra historia, vivencias, entre otras.

http://www.biblioredes.cl/rioderecuerdos.cl (sitio creado por la Sra. Raquel Prosser).

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Jorge González Barrientos escribió en Enero 29, 2010 a las 1:52 am:

Me agrada mucho la idea de recopilar fotos de nuestra historia. Nos permite conocernos más y conocer cómo llegamos a ser la región que hoy somos.

Yo en facebook creé un grupo que se llama “valdivia del ayer”. En el mantengo muchas fotos antiguas de nuestro valdivia la cuales por alguna forma llegaron a mis manos. Otras fueron sacadas de un fotolog. Son muy buenas, me gustaría que pudieran verlas.

http://www.facebook.com/groups.php?ref=sb#/group.php?gid=232894227946

Y como dije, es muy buena la idea de conocer más sobre nuestra historia valdiviana.

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Patricia Medina escribió en Enero 26, 2010 a las 4:08 am:

Les llevé una foto de Libertad Lamarque cantando arriba de un camión. El pianista que se ve al fondo era el marido de la cantante. El dueño del camión se llamaba Oscar Trincado.

Espero contribuir a futuro con otros datos.

terremotovaldiviablog escribió en Enero 29, 2010 a las 2:23 am:

Gracias Patricia!

Apuntamos tu información. Te esperamos en el futuro en las próximas actividades. Como sabes, este sábado estaremos en Corral.

Un abrazo.

GTT

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gonzalo schwenke escribió en Enero 24, 2010 a las 4:39 am:

¿Podrían hacerlo otra vez este año? No alcancé a ir. Además, las que uds. obtuvieron ¿dónde las están mostrando?

Saludos

terremotovaldiviablog escribió en Enero 24, 2010 a las 4:18 pm:

Gonzalo. Efectivamente lo haremos otra vez. Cuando tengamos la seguridad en la fecha lo publicaremos y difundiremos.

Las fotos las proyectamos en el Paseo Libertad a la vuelta de Correos. Haremos más presentaciones públicas como esa.

De todos modos, te dejamos invitado a que asistas y lleves tus fotos a Corral el próximo sábado 30 de enero desde las 11:00 en el Liceo Carlos Haverbeck.

Te puedo adelantar que en las sesiones del viernes y sábado en Correos llegaron fotos realmente muy interesantes. Muchas de la familia de las personas que compartieron sus fotos, con un paisaje local detrás o una situación cotidiana que nos enseña ahora como era Valdivia antes, durante y después del Terremoto. Se las devolvimos con un CD. Hay algunas muy emocionantes.

Saludos,

GTT

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Rolando escribió en Enero 21, 2010 a las 6:32 pm:

Bonita iniciativa. Pero demás está recordar que el terremoto del 22 de mayo de 1960 afectó a todo el territorio del sur de Chile. Que la invitación a participar sea a los habitantes de Valdivia, Osorno, Pto Montt, Castro, Ancud y cientos de lugares de esta bella zona sur, que en silencio vivieron y sufrieron esta catástrofe.

Saludos.

terremotovaldiviablog escribió en Enero 21, 2010 a las 7:40 pm:

Gracias Rolando por comentar. Tienes toda la razón, el terremoto de mayo de 1960 afectó a gran parte del territorio nacional. En carpeta tenemos programadas actividades que incluyen otras ciudades. Estamos viendo como podremos cubrir o resolver eso pues los recursos son escasos. La web será una plataforma de contacto con regiones y otras ciudades y países, para precisamente subir y compartir material.

¿De donde eres? Quizás puedas colaborar en la medida de tus intereses y tiempos, para extender como bien indicas el alcance de esta iniciativa conmemorativa (por ejemplo, una persona ajena al Grupo de Trabajo Terremoto se sumó y facilitó escanear fotos en Los Lagos, ciudad cercana al Lago Riñihue). Como creemos que esta conmemoración se construye colectivamente, te dejamos cordialmente invitado.

GTT

Rolando escribió en Enero 22, 2010 a las 4:30 pm:

Gracias por la invitación a participar, nací en Puerto Montt. Para el terremoto tenía la edad de un año y medio, los recuerdos están en el inconsciente. Los recuerdos que tengo son los comentarios de mi familia con relación a todo lo sufrieron las familias de origen humilde que vivían en el borde costero de Chiloé, Maullín, Carelmapu, etc. Historias contadas por señoras que ejercían el oficio de “lavanderas”, “nanas”, y “caseras” que vendían sus productos en la feria de la “Rampla” (hoy sector del Museo Juan Pablo II, en Puerto Montt) y Angelmó. Historias de sufrimiento que nunca han sido conocidas. Yo creo que sería interesante el poder recavar las vivencias no sólo del valdiviano, osornino….sino que de aquel mariscador, pescador, de los apartados lugares de nuestra zona.

Mucho más no puedo aportar. Actualmente resido en Santiago, pero tengo maravillosos recuerdos del sur, y por eso mi afán de que se muestre (dentro de las posibilidades) los otros rostros ocultos de esta catástrofe.

Saludos y felicitaciones por esta iniciativa.

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WOLFGANG VICENT escribió en Enero 19, 2010 a las 8:12 pm:

Caracas, 19 de enero de 2010

Amigos de la zona austral de Chile.

Quien les escribe, arriba identificado, es Geógrafo y soy Director de los Servicios Técnicos de la Biblioteca Nacional de Venezuela. En julio de 2007 preparé y presenté un diaporama titulado «A cuarenta años del terremoto cuatricentenario” ello en conmemoración al terremoto de Caracas de 1967. En consideración que esta zona donde vivo al igual que otras regiones de América y del Caribe se encuentran en grave riesgo sísmico, máxime con el evento reciente de Haití, me he propuesto preparar otro diaporama, pero esta vez en conmemoración a los 50 años del terremoto y maremoto de Valdivia. El año 1960 fue un año en donde la alta sismicidad de Chile se puso de manifiesto puesto que en dos meses se presentaron alrededor de 9 terremotos en la zona austral, de allí mi enterés de recordar estas cosas acá en Venezuela y el Caribe. Por eso les pido que me aporten toda la información posible para preparar un buen material que luego se los haría llevar a ustedes.

Un saludo fraterno a todos los amigos chilenos.

terremotovaldiviablog escribió en Enero 21, 2010 en 7:21 pm:

Muchas gracias por comentar y poner a disposición de esta iniciativa conmemorativa tu trabajo, que evidentemente está sintonizado con lo que estás abordando. Estaremos encantados de colaborarte con material desde acá, por ejemplo, material de prensa de la época digitalizado o algunas fotos que podamos compartir de las que nos lleguen en estas actividades abiertas.

Creemos en la dimensión global de estos terremotos. Prueba de ello son las reacciones de solidaridad que rompen fronteras e integran culturas. Y que nos ayuda a entender un poco más el Ecosistema en el que estamos y somos parte, que es complejo y dependemos absolutamente de él.

Gracias Wolfgang. Contáctanos a terremotovaldivia@gmail.com para definir futuros pasos. Grandes saludos desde el sur de Chile,

GTT.

WOLFGANG VICENT escribió en Febrero 12, 2010 a las 7:57 pm:

Agradezco su respuesta y su aclaratoria. Actualmente estoy compilando la información que incluirá una explicación sobre los terremotos, porqué se producen, cómo se analizan e interpretan los datos de las escalas Richter y Mercali, se hará un recuento de los grandes terremotos del mundo, especialmente el de Chile, mayo 1960, el de Sumatra, 2004, Haití 2010 y se hará referencia a los terremotos del área de Suramérica, América Central y el Caribe.

¡Saludos hermanos de la hermosa, querida y siempre recordada Chile!

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Arturo C. Flores, Ph.D escribió en Enero 17, 2010 a las 5:06 pm:

He llegado a este sitio después de haberme informado por el diario “Austral” de que se ha querido otorgar un espacio en conmemoración del los 50 años del terremoto del 22 de mayo de 1960. Debo dejar constancia que es una idea excelente para compartir, desde las fronteras del canon histórico, aquellos espacios personales que la memoria alberga de aquel catastrófico evento.

Como tal vez ocurra con muchos valdivianos, los recuerdos de aquel negro día están muy cerca del presente en que las imágenes se van transformando en palabras.

Vivíamos en la Isla Teja y, como bien se sabe, era un apacible domingo donde después del almuerzo familiar, junto a un primo que estaba de visita decidimos comenzar una pichanga para lo cual debíamos localizar al resto de los jugadores en sus respectivas casas. Estábamos en esto cuando, junto a unos terribles ruidos subterráneos, la tierra comenzó a agitarse tan violentamente que era imposible correr, que era lo que hacíamos, hasta nuestras casas como si realmente éstas fueran seguros albergues ante tamaño cataclismo.

El miedo que sentí junto a muchos es ahora, después de cincuenta años, indescriptible. Siendo imposible correr o caminar, nos arrastrábamos y muchos de nosotros tratamos de rezar en medio de nuestro llanto de niños, ya que lo único que queríamos era llegar a casa y estar con nuestros padres. Desde el suelo tratando de incorporarme, y en medio de los terribles ruidos subterráneos, se podía ver al otro lado del río el polvo de los edificios que se desplomaban. No creo que haya pasado demasiado tiempo hasta que logré llegar a nuestra casa que, como ahora es lógico pensarlo, no logró soportar la violencia del sismo. Recuerdo la imagen de mi padre tratando de sacar a mi madre y a mi hermana del segundo piso de nuestra casa.

Cuando la conmoción todavía no terminaba, se escuchan gritos de que las aguas río están subiendo. Junto a mi padre corrimos hasta donde se encontraban algunos vecinos presenciando las cosas que el río llevaba consigo rumbo a Collico, en medio de una gruesa espuma de color café: casas, gallineros con algunas gallinas en sus techos, troncos de árboles, animales muertos.

A todo esto, el tiempo no cesa de transcurrir en medio de aquellos horribles ruidos subterráneos. Se oscurece y hay que improvisar un lugar para pasar la noche, algún lugar lejos de las aguas que ya han invadido nuestra casa. De aquella noche recuerdo una gran fogata, llanto y, junto a mi propio miedo, la solidaridad de los vecinos y de otras personas que tal vez por estar lejos de sus propias casas decidieron pasar esa noche alrededor del calor de aquella fogata.

No estuve en Valdivia mucho tiempo después de ese 22 de mayo, puesto que a mediados de junio comienza para mí, y para muchos, la segunda parte de aquel año 1960. Como las aguas del lago Riñihue no tenían salida por su curso natural debido a los derrumbes producidos, no se sabía cuáles iban a ser los resultados de los trabajos que se realizaban para impedir, río abajo, una catástrofe de proporciones. Ante esto, las autoridades decidieron evacuar hacia el norte a todos los escolares menores de 17 años. Así fue como una helada tarde de un lluvioso día de junio, niños y niñas adolescentes llegaron acompañados de padres, yo de mi madre, hasta el muelle de la antigua aduana para ser trasladados en una barcaza de la Armada rumbo a Corral. Desde la plataforma de aquella embarcación, de nombre “Gueicolea” si mal no recuerdo, vi el lloroso rostro de mi madre mientras nos alejábamos del muelle. Muchos llorábamos porque no sabíamos cuál sería el destino final y, con seguridad, por el simple hecho de saber que íbamos a estar separados de nuestras familias. Sólo sabíamos que viajábamos “al norte”, lejos de los escombros de la ciudad y su río. Al llegar a Corral, ya al anochecer, pudimos ver la imponente figura del crucero Prat que nos habría de transportar hasta Valparaíso.

Lo que pasó después es otra historia tal vez digna de contar en otra ocasión. Con todo, en la medida en que escribo esto al correr del teclado, se vienen a la mente situaciones, lugares y especialmente rostros sin nombres ante los cuales es imposible no preguntarse qué ha pasado con ellos. Pero ahí está y queda esta parte de mi historia personal que, más que nada, constituye parte de mi formación e idiosincrasia. Mal que mal han pasado ya cincuenta años.

Gracias por la oportunidad.

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Este proyecto es una invitación a recordar públicamente el Terremoto de 1960. La idea es contribuir a la construcción de nuestra memoria y al aprendizaje frente a la realidad sísmica de Chile. Aquí puedes conocer esta iniciativa y participar.

Contacto

Valdivia: 063.281778
Santiago: 02.6640170
Móvil: 9.9327062
Email: contacto@terremoto1960.cl
Próximamente: rucos.cl
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